Las cartas marcadas

Las cartas marcadas

 Libertarias, Madrid, 1995

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CESE  DE  HOSTILIDADES

 

¿Cómo reconciliarse con el mundo

si es tan necio, veleta, tarambana,

que es capaz de albergar al mismo tiempo

el Taj Mahal, los campos de exterminio,

la mezquindad, tu risa, la traición,

los libros, la ignorancia, un cuerpo que fascina,

el carbón y la sal, los muros y el espacio,

el cáncer y las playas tropicales?

 

Y sin embargo, y no obstante, y pese a todo,

acudimos al día como quien va a una cita

con una vieja amante casquivana,

la sonrisa planchada y el pañuelo

en el bolsillo izquierdo, fiel, solícito,

y hacemos el amor sin credenciales,

o escribimos poemas que interpretan

la vida a su manera,

                                 como si ésta

hubiera de aguardarnos a la vuelta

de la esquina, con su traje de novia

y su ramo de flores

funerarias.

 

 

OCURRE QUE ESTOY TRISTE

Y NO SÉ CÓMO

 

Ocurre que estoy triste y no sé cómo.

Ocurre lo de siempre de otra forma,

que el paso ya no encuentra su pareja,

ni el labio encuentra a tiempo el otro labio.

Por más que me pregunto por mí mismo

mi voz no firma el aire con su aliento,

la piedra ya no es piedra ni es un pájaro,

el tráfico me coge por sorpresa.

Escucho las noticias. La ensalada

me sabe a pan, el pan a chamusquina.

La sangre me estropea la función.

 

 

LA ISLA

 

Tus caricias. El mar. Los cocoteros.

La sábana enredada entre tus piernas.

El maitre del hotel, su voz de frío:

«Veinticuatro horas, ¡ya sabe!».

Supe que un día era un plazo inconcebible,

que tan sólo unas horas bastarían.

Conocí el huracán, la madreselva.

Conocí el ancho cielo interminable.

Conocí las espadas y el enigma,

la boca del dolor, la del deseo,

la súplica que anuncian los labios no besados,

qué tibio el corazón cuando se precipita.

Cuantas mujeres hay en este mundo

las conocí por ti. En ti dormían.

 

 

PARADOJA  DEL  TAHÚR

 

Yo deseaba ser aquel que soy.

Ahora quisiera ser quien me soñaba.

Daría estos renglones sin dudarlo

por recobrar las vidas que perdí.