Juan Carlos Sierra Gómez, 2005

 

poética

Cuadro de texto: entrevistas

La voz de Cádiz

el poeta Eduardo García poesía escritor literatura

 

   -  ¿Por qué se lee, en general, tan poca poesía en este país?

 

   - La poesía requiere un lector activo, dispuesto a recrear el poema, generar sentido, lo cual por supuesto no ocurre (por desgracia para sus pasivos lectores) en la novela-crónica cuya moda impone el mercado editorial. La poesía se encuentra en las antípodas de la industria del entretenimiento. Y sus escasos lectores también.

 

   - ¿Qué mueve a alguien a dedicarse a este género?

 

   - Una necesidad imperiosa, una pasión. No concibo otro modo de entregarse a la creación poética que la entrega absoluta: un estado de continua disponibilidad, al acecho de cualquier intuición que nos salga al paso. El secreto de un poeta: su deseo gravita sobre el poema que sueña escribir, que aún no ha escrito, que tal vez nunca escriba. Quizá porque sospecha que le revelará un flanco insospechado, un nuevo perfil de su propio misterio interior. La poesía es un ritual de introspección: su destino es despertar íntimas revelaciones tanto en el poeta como en el lector.

 

   - Expón una contra-poética. ¿A qué no se puede llamar poesía de lo que se publica hoy?

 

   - A la misma pseudo-poesía de siempre: la poesía epigonal, es decir, la que incurre en la imitación del estilo sin el espíritu que lo alienta, la retórica despojada del misterio original. En particular la poesía “correcta”, escrita con cartilla, métricamente impecable, pero sin un destello de personalidad propia, revelación.

 

 

   - ¿En qué consiste el compromiso poético?

 

   - Deberíamos los poetas pronunciar solemnemente nuestro particular juramento hipocrático: “Juro no ceder nunca a usos facilones, no recurrir a lo que está de moda en busca del éxito mediático, sin intentar ir más allá”. O en positivo: “Juro permanecer siempre abierto a la revelación, dispuesto a descubrir verso a verso nuevas modulaciones, ideas, perspectivas”. Y el mandamiento universal, que los engloba a todos: “Juro atreverme a intentar lo imposible: escribir un poema memorable”.

 

   - ¿Qué tiene que ver el compromiso social con la poesía?

 

   - Sospecho que un poeta tiene una responsabilidad, una vocación irrenunciable: la resistencia a la alienación psicológica de su tiempo. El poema es un artefacto emocional de alto voltaje, capaz de despertar al lector del letargo en el que le mantiene esta sociedad del espectáculo. Si un verso mío logra conmover esas fibras sensibles adormiladas por el consumo y las consignas de los medios me doy por satisfecho. Fomentar la honda sensibilidad y la honda inteligencia es hoy un acto subversivo: abrir los ojos a la continua mixtificación, la sistemática falsificación (tanto de la realidad material como de la psicológica) que nos envuelve.

 

  - ¿Cuáles son tus poetas favoritos?

  - Son muchísimos: Vallejo, Lorca, Baudelaire, Juan Ramón, Roberto Juarroz, Eliot, Alberti, Paz, Gamoneda, Claudio Rodríguez, André Breton... Sin olvidar algunos narradores fantásticos que tengo entre mis poetas preferidos: Kafka, Cortázar, Medardo Fraile...

 

 

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