¿En tu uso personal, cómo ves posible y creadora la unión –la mezcla– de una poesía de base realista o lógica, con otra de signo irracionalista o metafísico?

 

Traspasar el umbral del siglo XXI quizá represente, para un poeta actual, asumir al fin el reto de fundir Romanticismo e Ilustración, hacer confluir en sus versos las dos líneas de fuerza que recorren la tradición de la modernidad. Es cierto que la poesía brotó del mito y a las aguas del mito regresa una y otra vez. Reencantar el mundo: ésa es su vocación. Salvarnos, por la magia del verso, de las prosaicas, estériles manos de la razón utilitaria. Rescatar en nosotros la mirada poética. Me parece irrenunciable la peculiar, específica dimensión de la poesía como fuente de revelación, su insólita capacidad/inclinación a referir lo inefable, “decir” poéticamente lo que el lenguaje común no puede decir, llegar allí donde no alcanza el concepto.

           Sin embargo, sospecho que un poeta ya no puede ser ingenuo, escribir como si el tiempo no hubiera transcurrido. Su arte se ha enriquecido con las aportaciones del realismo contemporáneo: sus eficaces recursos para el despliegue de la narratividad y el pensamiento. Por mi parte, me gustaría acudir al rescate de la mirada mítica, primordial, dirigida ahora hacia los abismos de la identidad, desde un tratamiento realista: ampliar horizontes, explorar nuevos espacios.

           El realismo adquiere hondura, resonancia simbólica, a medida que se trasciende, esto es, despliega el ámbito de su noción de “realidad” hacia los vastos territorios interiores. Cuando escribo trato de sumergirme en las aguas del inconsciente, indagar en la región imaginal, sin renunciar por ello al pulso firme del artista, al ejercicio consciente de mi arte (esto es, en las antípodas de la escritura automática o la falsa pose del tono oracular). ¿Por qué no escribir desde la totalidad de la conciencia? O mejor, ¿por qué no escribir desde el límite mismo entre consciente e inconsciente, entre realidad y ensoñación? Representar fantasías del inconsciente, poner en escena la ensoñación... pero atentos a la exactitud de la palabra, con un vigilante, agudo sentido de la composición y la plasticidad. Una nueva modulación de la conciencia. Una voz en el límite, una aventura.

Ignoro qué pueda entenderse por “poesía metafísica” en nuestro tiempo. En el plano religioso el proceso de secularización continúa avanzando de manera lenta pero inexorable. En el filosófico Nietzsche firmó el acta de defunción de la metafísica a finales del siglo XIX. Sospecho, eso sí, que un Orfeo posmoderno –romántico e ilustrado a un tiempo- rescataría sus visiones del subsuelo de la conciencia. La Otredad hacia la que dirigiría su mirada pertenecería a este mundo, no a la región de lo sobrenatural: una Otredad psicológica, de las profundidades. Si el poeta trasciende el logocéntrico, despótico yo racional, es para internarse en las hondas aguas de la ensoñación, donde aguarda otra verdad. Una “trascendencia en la inmanencia”: el poeta desvela voces otras, ignorados mundos, en el pozo del yo.

           Entiendo el poema como la puesta en escena de una ensoñación por la que se desliza el pensamiento. La situación simbólica “dice entre líneas”, sugiere. Más allá de la miope, prosaica lógica del concepto, siempre intento pensar una intuición encarnada simbólica, plásticamente, en escena o relato. Mi camino es la introspección; la imaginación simbólica, mi instrumento.

Procuro que en mis versos pensamiento e imaginación, razón e inconsciente, se den la mano en el rompeolas del símbolo: su multivocidad cargada de sentido. Me propongo una poética del límite que invite al lector a traspasar los umbrales. “Horizonte o frontera”: entre cuento y poema, entre realidad y ensoñación. Y esa otra frontera interior: la fractura del yo, desdoblándose en voces.

Un territorio virgen, a explorar.

 

(Versión completa original del autor)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luis Antonio de Villena, Visor, Madrid, 2003

 

poética

Cuadro de texto: poéticas en antologías

...traducir el sueño con toda claridad

Ch. Baudelaire

La lógica de Orfeo

(Antología)

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