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CANCIÓN DE LA ESPERA

 

Hay cuchillas que habitan los pliegues de la ropa,

caballos que reposan en la piedra,

tiburones con fauces de niebla y ojos fríos,

burbujas que en el aire se irisan en añil

hasta estallar al roce de la arena

 

    porque aún no has llegado, porque vienes

    camino de otra parte, porque llegas

    con el negro del luto, con el blanco nupcial,

    con un ramo de rosas deshojado en la mano.

 

Hay ascuas como labios que adormece el rocío,

mareas de alquitrán, rendijas como llagas,

hay polvorientos cauces y hostiles orificios

y aves ciegas que vuelan en círculos, cetáceos

encallados en rocas de hielo a la deriva

 

    porque vienes remota, prisionera de un viento

    que emborrona las huellas de los pájaros,

    porque a mí te encaminas con los ojos ausentes,

    con los pasos sin huella de las apariciones.

 

Pero hay también tambores que invitan a la danza,

el eco de tu risa retumba en el espacio,

hay nubes fondeando en los balcones,

un niño y una niña que juegan a los médicos

y el clamor de la jungla al despertar

 

    porque ya vas salvando el horizonte,

    vas ajena infiltrándote en mi piel

    y a tu encuentro me brotan los leopardos

    porque tú eres mi fiesta, mi centro y mi agonía.

 

Las acrobacias del deseo

 (Antología temática)

 CajaSur, Córdoba, 2009